Padre no es el que ENGENDRA, Padre es el que CRÍA.
¿Haz escuchado alguna vez esta frase? Pues a mi me la dijeron muchas veces a lo largo de mi infancia y adolescencia. Mi padre abandonó mi hogar aún cuando yo era un bebe. Y mientras crecía, esta frase revoloteó en mi cabeza, hasta hacerla parte de mi.
No merece que lo llames “PAPÁ” después de todo lo que le hizo a tu mamá. -me decía la gente- No lo merece, después que los abandonó, después de los años de olvido, el no haber estado en tus momentos importantes, después del daño causado, las herida abiertas, las humillaciones, y la falta de amor por parte de él.
Resultado: creció en mi el odio, rencor, resentimiento, venganza, y esas ganas de ver algún día a mi padre y decirles sus VERDADES EN LA CARA.
Para ser sincero, procuré ser feliz, tratar de aparentar que nada había pasado, que no me afecta en mi vida. Pero en lo más profundo, sufría por esa herida abierta en mi corazón.
Hasta que conocí a Cristo.
Leyendo en una ocasión la Biblia, me topé con versículo en la vida de José, cuando él tuvo enfrentar a sus hermanos. Tenía toda la oportunidad de vengarse, de hacerles daño, de pagarles con la misma moneda, pero en vez de eso, les dice:
"Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros… Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre del faraón, por señor de toda su casa y por gobernador en toda la tierra de Egipto". Gén 45:5,8
Dios cambió la Mente de José. Él Vio la vida de otra manera. Logró percibir, que si Dios permitió que sus hermanos lo vendieron, era porque Dios estaba trabajando en el corazón de él.
Y como una cereza en un Pastel, hay otro versículo que aclara aún más en panorama:
"Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente". Gén 50:20
Y Dios cambió mi mente y mi forma de pensar,. Ahora entendí, que Dios estaba formando mi carácter. Aprendí a valorar lo que ahora tengo. Tal vez, hubiese preferido algún otro tipo de formación más leve, pero los caminos de Dios son PERFECTOS. DIOS TODO LO ENCAMINÓ A BIEN.
¡APRENDÍ A PERDONAR A MI PAPÁ!
Deseché la frase inicial que escribí en esta reflexión y dese entonces, escribí una frase en mi corazón: “Si tu papá no cumplió el PAPEL de un verdadero padre, tu cumple el PEPEL DE UN VERDADERO HIJO”.
El mandamiento dice: Honra a tu Padre y a tu Madre… no dice, Honra a tu Padre si él se portó bien contigo, si estuvo allí en el momento que más lo necesitabas… simplemente dice: HONRALO. La promesa es: te va ir bien en el resto de tu vida.
Y es que es así, una vida sin rencor ni odio, una vida en Paz con Dios, hará que tomes buenas decisiones.
Honrarlo, no significa que solo este día en el año le digas: FELIZ DÍA DEL PADRE. Honrarlo significa respetarlo, significa perdonarlo, significa AMARLO aún cuando no lo merece.
Y si esto último te cuesta aceptar, pregúntate: ¿Acaso Dios no te ama, aún cuando tu no lo mereces?

No hay comentarios:
Publicar un comentario