
Era un día de invierno, llegamos a Paysandú, Uruguay, provenientes de Libertador San Martín, Argentina. Eramos 7 jóvenes estudiantes, con la ilusión de poder "Colportar" por un mes en dicho lugar.
Nos fuimos pidiendo "Ride" (jalón, aventón, a dedo, etc.) en todo el camino. Al llegar, yo no tenía nada de dinero para comprar comida. Mis otros compañeros, con el poco dinero que tenían, compraron algo y me compartieron. Aún lo recuerdo, almorzamos y cenamos un poco de Yogurt con Cereales.
Mi primer día de trabajo, mi amigo me dijo: Edward, el COLPORTAJE no es ¨Vender" libros, ni tampoco "Cuántos" libros vendes o "Cuánto DINERO" puedes obtener. Es la oportunidad de llevar el evangelio a otras personas por medio de los libros. Piensa, no en el dinero, sino en la personas que puedes ayudar. Y lo demás, Dios te proveerá.
Creo que ha sido de las mayores lecciones que he aprendido en mi vida.
Ese día, salí con él. Iba en modo "Alto, Pare y Mire" Entramos en una casa, y vi de primera mano, el interés espiritual que tuvo él con las personas. Y al final, adquirieron una colección de libros.
Luego mi amigo me dejó que lo hiciera solo. Cada día pude ver la mano de Dios guiándome en cada casa, clinica, oficina, escuelas y empresas que visité.
Al final, pude obtener media beca de estudio, en tan solo un mes. Dios me proveyó más de lo que me imaginé. Y nunca me faltó un plato de comida. Podría escribir muchas historias de todos los milagros de Dios que he visto en el colportaje.
Salir con el enfoque correcto, en cualquier ámbito de la vida, es lo que hará la DIFERENCIA.
Hoy en día veo a muchos jóvenes frustrados. Primero, porque tienen miedo de salir tras sus sueños. Piensan en el dinero, en los recursos, en sus capacidades limitadas, etc. Y no comprenden que eso no es lo primordial en la vida. Cuando tienes el enfoque correcto y salen con fe, Dios se encargará de todo. Lo único que nos pide es que "nos esforcemos y seamos valientes" (Josue 1:9)
Segundo, jóvenes y adultos que solo piensan en sus propios intereses... y por eso les va mal. No quedaría mal, que leyéramos más sobre la vida de Cristo, de cómo él miraba a cada ser humano y de paso, poder leer otro libro que se llama: Cómo ganar amigos e influir sobre los demás.
Si Dios ha hecho milagros en mi vida (y lo sigue haciendo) no tengo ni la menor duda que Dios también lo hará en ti.