Eché un GooOL!!! Y mi PADRE no estaba allí -EL PODER DEL PERDÓN -Mi PRUEBA DE FUEGO.



Mi PAPÁ se separó de mi madre CUANDO yo tenía dos años de edad. Tal vez, yo crecí sin estar consciente de ello, pero a los nueve años en adelante, entró mi SUFRIMIENTO. Y se volvía más intenso, cuando se celebraba en la Escuela, EL DÍA DEL PADRE.


Niños -decía la maestra- háganle una tarjeta a su Papá por ser el DÍA DEL PADRE. ¿A quién se la hago yo, maestra? -preguntaba- y ella me decía: mmmm pues hazla para tu Mamá. La burla de los otros niños era cruel. Sonreía, pero SUFRÍA MUCHO.

Un día en la cancha de fútbol, un amigo de mi equipo echó un GOL, él salió corriendo hacia las gradas del campo, y en medio de la afición, bajo el PAPÁ de él, lo abrazó, le sacudió la cabeza y le dijo lo orgulloso que se sentía de él. Mientras que yo, observaba la escena, con la boca abierta.

El partido continuó, y en la siguiente jugada agarré yo el balón. Allí va el negrito -decían- bailé a uno me llevé a otro, entré al área, le pegué al balón y: Gooooollllllll!!!! Y de manera NATURAL corrí hacia las gradas.... y, ah, MI PAPÁ no estaba allí. No estaba allí para abrazarme, para cargarme y celebrar junto a mi, no estaba allí para sacudir mi cabeza y decirme lo orgullos que se sentía de mi.

El odio crece, la indignación, el rencor, y más, cuando te dicen en la calle: “Padre no es el que ENGENDRA, padre es el que CRÍA” Más odio atesoraba mi corazón.

Pues el tiempo pasó, y a Dios gracias, me entregué a Cristo a mis 14 años, y a mis 15 vino mi Papá del extranjero a visitarnos... NO SABÍA QUE IBA SER MI PRUEBA DE FUEGO.

Él entró a la casa, nos saludó y yo estaba arreglándome para ir a la Iglesia. Me puse frente al espejo para hacerme el nudo de la corbata, cuando él se acercó a mi me dijo: Edward, a veces debo de ponerme corbata allá en mi trabajo, y no sé hacer el nudo ¿podrías enseñarme? Claro - le dije-

Por primera vez, Los dos, frente al espejo, le di una corbata y empecé a enseñarle: ponga un lado de la corbata arriba, luego la pasa por debajo -le decía- y en ese momento LO VÍ al espejo, y en cuestión de segundos VINO LA PELÍCULA de mi infancia a mi mente: las veces que lloré, lo que sufrí en la escuela, en la calle, cuando eché el gol, TODO fue como un rayo.

Llegó el momento de vengarme e incluso agarrarlo por la corbata... Pero a la vez recordé todas las veces que había ORADO por ese encuentro. Respiré, y le dije: PAPÁ, se acuerda que cuando era niño, me llevaban al lugar donde estaba el único teléfono del pueblo, y le hacía una llamada, y al escuchar su voz le decía: Papi te quiero mucho. PUES HOY, le digo también lo mismo: PAPI TE QUIERO MUCHO!!!

En ese momento sentí algo que descargué de mi, y a la vez, SENTÍ PAZ. Ahahahah!!! Había perdonado a mi Papá.

Alguien me podrá decir que no debería de haberlo perdonado, por todo lo que sufrí de niño, pero es qué hay un Mandamiento que dice: HONRA A TU PADRE Y TU MADRE... no dice si ellos lo merecen o no, solo dice HÓNRALOS. Dicho mandamiento tiene una gran PROMESA, te la sabes, verdad?, pero NO PERDONAS por la promesa, lo haces porque Dios ha cambiado tu forma de PENSAR, porque él ha SANADO tu corazón.

MI LEMA HA SIDO: Si tu mamá o tu papá, no han cumplido su deber de PADRES, cumple tu, el DEBER de un verdadero HIJO.

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